LA PALABRA EN ARMAS
I
La palabra en armas su porfiada vehemencia su penetrante ardor su insolente su incómoda sencillez.
La palabra en armas tiene el sueño liviano despierta en cualquier momento se levanta toma el día en sus manos hace salir el sol o provoca el diluvio.
Con elemental rudeza acontece en sí misma. Se festeja creando la fraternidad.
Es un sólo lenguaje. Es un viejo lenguaje. Es el común y terrible lenguaje de los hombres que han sabido ganar su libertad.
(La libertad hay que ganarla como la mujer como los hijos como la poesía como la amistad.)
II
La palabra en armas crece en la garganta de los hombres.
Aquí allí revienta en estallidos de pueblos en salud.
Reparte su sabia medicina abre sus brazos combatientes señalando el futuro.
Se entrega en labios de amor de fraternidad.
III
La palabra en armas construye de escándalos su edificio.
De escándalos certeros, necesarios.
IV
Ver la palabra pesarla calibrarla irritarla violarla.
La palabra desnuda.
V
Palabras ¿quién las dice?
Palabras ¿quién las escucha?
La palabra corno un hueso anterior a la lengua corno una sed anterior al agua como una sal como un sol anterior a la especie.
VI
Vastos desiertos incendiados por la palabra.
Infinitos espacios descubiertos por la palabra.
La brevedad humana salvada por la palabra.
VII
Y las contradicciones.
Palabras para el amor palabras para nacer palabras para vivir palabras para salvar de morir.
Y también palabras para herir para matar para confundir.
¿Quién profana la palabra? ¿Quién hiere? ¿Quién mata? ¿Quién confunde?
No el poeta no el hombre recolector de los hermosos frutos no el artesano de la preciosa herramienta no el tallador de la sed más antigua no el solitario más lleno más repleto más habitado de este mundo.
Ésa no es su voz. No es la voz del poeta.
VIII
¿Para qué sirve la palabra?
Para revelarle al hombre su pérdida dimensión humana.
Para devolverle su Reino en esta tierra.
O más sencillamente para hacer mejor al hombre.
¿Mejor para qué?
Para incendiarse en esta pasión común y tan distinta este ejercicio cotidiano que se alimenta de amor a cada instante.
¿Y que es ese amor?
Es estar en la casa del hombre. Vivir en la casa del hombre.
Ser ese hombre. Ser todos los hombres.
IX
La palabra en armas que tiene cabida solamente en nosotros mismos.
Nosotros, nuestro propio alimento.
Nosotros, la palabra.
EL ESPEJO A Juan José Ceselli
I
Entre la palabra y su silencio, el espejo.
II
Detrás del espejo siempre hay otro espejo.
III
Alucinaciones necesarias: el espejo que transforma la palabra. La palabra que modifica el espejo.
IV
En medio del espejo la persistencia de la sed.
V
Señora de la lluvia en el jardín de los espejos. Su temblor que nos salva.
VI
La boca para ver, no para hablar.
VII
El poema es un acto de alarma.
VIII
Génesis del poema: un pájaro invisible mirándose en el espejo hasta tornarse visible. (¿Es el mismo pájaro, no ha cambiado el espejo?).
IX
Asir el espejo. Detenerlo. Forzarlo. Construir el poema
X
Pequeña sonrisa que ilumina el espejo, dame un relámpago más bello todavía: la palabra como una herida. Y, en la herida, esa sonrisa.
XI
La sonrisa que dispensa el silencio más perfecto.
XII
En la casa del poema Dios guarda la entrada y el diablo la salida. Un mismo espejo.
XIII
¡Poesía, poesía, ocúltate hasta que ya no sea necesario encontrarte!
XIV
Defender el poema de la mente.
XV
El poema como un rayo desprendido del espejo.
XVI
¿Quién ve? ¿Qué ve? ¿Qué es lo visto? ¿De qué lado del espejo?
XVII
Preguntas, serie infinita de] espejo.
XVIII
En el todo, el poema. La totalidad de lo inconcebible para tornar más claro lo concebible.
XIX
El espejo que ha contado, incluso, el número de veces que la muerte parpadea.
XX
Espacios en el espejo: la muerte y el sol se parecen.
XXI
La luz inmediata viene del espejo. Más allá del espejo está la luz. Más allá de la luz se repite el espejo.
XXII
Último espejo: unión de los opuestos.
XXIII
Poesía, resplandor de ese espejo.
XXIV
Speculum caritatis / Espejo de la caridad. (Pankow, Berlín)
EL ESPEJO TRAS EL ESPEJO
PRIMERA COMPROBACIÓN
El espejo dice: Neófito eres la hierba nueva.
SEGUNDA COMPROBACIÓN
El espejo como lo diferenciado y lo virtual, receptáculo de todas las posibilidades: el gesto cósmico de la regeneración.
TERCERA COMPROBACIÓN
Espejo, madre de las virtualidades.
CUARTA COMPROBACIÓN
Cuando el espejo está abierto, abierta está también la puerta de la manifestación formal.
QUINTA COMPROBACIÓN
A través del espejo se arriba al rostro de la noche cósmica, el océano primordial.
SEXTA COMPROBACIÓN
El espejo finge la luz. ¿Es, acaso, el poema?
SÉPTIMA COMPROBACIÓN
Espejo, río sin edad.
OCTAVA COMPROBACIÓN
Realidad absoluta, el espejo anula la historia.
NOVENA COMPROBACIÓN
Tras el Velo de Maya se oculta el espejo.
COMPROBACIÓN FINAL
El espejo es el último - no el primer - grado del conocimiento.
(Leipzig, Alemania)
POÉTICA
Un hombre solo no hace una ciudad. Un hombre solo no hace el poema. Un hombre solo no hace la soledad
ARTE POÉTICA
El poeta que busca la palabra exacta. El poeta que busca la palabra justa. El poeta que busca la palabra precisa.
Todos somos pobres.
JUSTIFICACIÓN
El poema como una piedra desprendida de la rosa.
El poema como una piedra donde habita la rosa.
IGNORANCIA A Sebastián Antonio Jorgi
Yo no he aprendido todavía como se hace el poema. No he entendido los libros de texto ni sus preceptos infalibles. No lo he colocado sobre una mesa de disección para analizar una por una sus palabras. Ellas parecen decirme ¡Mira! si el poema es rebosante en pureza allí está el poema. Él nos permite despertar y sabernos en el mundo. Recibe las palabras con las manos desnudas. Arrójalas al papel sin premeditación, sin impaciencias. Ellas hallarán el camino, encontrarán su sitio, acomodarán su ritmo y ya nadie jamás podrá reemplazarlas. No hay sombras en el poema. De pobreza y enfermedad llegarás a la radiante alegría del ojo por el cual contemplas el poema y desde donde el poema te contempla.
ENVÍO FINAL
¿Quién me salvará de la muerte sino el poema, quién me salvará de mí?
La palabra me desnuda y no estoy solo.
Amigo, por el poema soy hombre. Por la palabra tengo amor.
VISIÓN EN EL TEMPLO DE PULGUKSA A Yolanda Rosas
El tiempo se ha detenido en el estanque. Sobre el cielo azul un pájaro dorado. Y el resplandeciente loto que murmura: "La poesía es el arte de la inocencia."
(Kyongjin, Korea 1993)
LA PALABRA EN ARMAS
I
La palabra en armas su porfiada vehemencia su penetrante ardor su insolente su incómoda sencillez.
La palabra en armas tiene el sueño liviano despierta en cualquier momento se levanta toma el día en sus manos hace salir el sol o provoca el diluvio.
Con elemental rudeza acontece en sí misma. Se festeja creando la fraternidad.
Es un sólo lenguaje. Es un viejo lenguaje. Es el común y terrible lenguaje de los hombres que han sabido ganar su libertad.
(La libertad hay que ganarla como la mujer como los hijos como la poesía como la amistad.)
II
La palabra en armas crece en la garganta de los hombres.
Aquí allí revienta en estallidos de pueblos en salud.
Reparte su sabia medicina abre sus brazos combatientes señalando el futuro.
Se entrega en labios de amor de fraternidad.
III
La palabra en armas construye de escándalos su edificio.
De escándalos certeros, necesarios.
IV
Ver la palabra pesarla calibrarla irritarla violarla.
La palabra desnuda.
V
Palabras ¿quién las dice?
Palabras ¿quién las escucha?
La palabra corno un hueso anterior a la lengua corno una sed anterior al agua como una sal como un sol anterior a la especie.
VI
Vastos desiertos incendiados por la palabra.
Infinitos espacios descubiertos por la palabra.
La brevedad humana salvada por la palabra.
VII
Y las contradicciones.
Palabras para el amor palabras para nacer palabras para vivir palabras para salvar de morir.
Y también palabras para herir para matar para confundir.
¿Quién profana la palabra? ¿Quién hiere? ¿Quién mata? ¿Quién confunde?
No el poeta no el hombre recolector de los hermosos frutos no el artesano de la preciosa herramienta no el tallador de la sed más antigua no el solitario más lleno más repleto más habitado de este mundo.
Ésa no es su voz. No es la voz del poeta.
VIII
¿Para qué sirve la palabra?
Para revelarle al hombre su pérdida dimensión humana.
Para devolverle su Reino en esta tierra.
O más sencillamente para hacer mejor al hombre.
¿Mejor para qué?
Para incendiarse en esta pasión común y tan distinta este ejercicio cotidiano que se alimenta de amor a cada instante.
¿Y que es ese amor?
Es estar en la casa del hombre. Vivir en la casa del hombre.
Ser ese hombre. Ser todos los hombres.
IX
La palabra en armas que tiene cabida solamente en nosotros mismos.
Nosotros, nuestro propio alimento.
Nosotros, la palabra.
EL ESPEJO A Juan José Ceselli
I
Entre la palabra y su silencio, el espejo.
II
Detrás del espejo siempre hay otro espejo.
III
Alucinaciones necesarias: el espejo que transforma la palabra. La palabra que modifica el espejo.
IV
En medio del espejo la persistencia de la sed.
V
Señora de la lluvia en el jardín de los espejos. Su temblor que nos salva.
VI
La boca para ver, no para hablar.
VII
El poema es un acto de alarma.
VIII
Génesis del poema: un pájaro invisible mirándose en el espejo hasta tornarse visible. (¿Es el mismo pájaro, no ha cambiado el espejo?).
IX
Asir el espejo. Detenerlo. Forzarlo. Construir el poema
X
Pequeña sonrisa que ilumina el espejo, dame un relámpago más bello todavía: la palabra como una herida. Y, en la herida, esa sonrisa.
XI
La sonrisa que dispensa el silencio más perfecto.
XII
En la casa del poema Dios guarda la entrada y el diablo la salida. Un mismo espejo.
XIII
¡Poesía, poesía, ocúltate hasta que ya no sea necesario encontrarte!
XIV
Defender el poema de la mente.
XV
El poema como un rayo desprendido del espejo.
XVI
¿Quién ve? ¿Qué ve? ¿Qué es lo visto? ¿De qué lado del espejo?
XVII
Preguntas, serie infinita de] espejo.
XVIII
En el todo, el poema. La totalidad de lo inconcebible para tornar más claro lo concebible.
XIX
El espejo que ha contado, incluso, el número de veces que la muerte parpadea.
XX
Espacios en el espejo: la muerte y el sol se parecen.
XXI
La luz inmediata viene del espejo. Más allá del espejo está la luz. Más allá de la luz se repite el espejo.
XXII
Último espejo: unión de los opuestos.
XXIII
Poesía, resplandor de ese espejo.
XXIV
Speculum caritatis / Espejo de la caridad. (Pankow, Berlín)
EL ESPEJO TRAS EL ESPEJO
PRIMERA COMPROBACIÓN
El espejo dice: Neófito eres la hierba nueva.
SEGUNDA COMPROBACIÓN
El espejo como lo diferenciado y lo virtual, receptáculo de todas las posibilidades: el gesto cósmico de la regeneración.
TERCERA COMPROBACIÓN
Espejo, madre de las virtualidades.
CUARTA COMPROBACIÓN
Cuando el espejo está abierto, abierta está también la puerta de la manifestación formal.
QUINTA COMPROBACIÓN
A través del espejo se arriba al rostro de la noche cósmica, el océano primordial.
SEXTA COMPROBACIÓN
El espejo finge la luz. ¿Es, acaso, el poema?
SÉPTIMA COMPROBACIÓN
Espejo, río sin edad.
OCTAVA COMPROBACIÓN
Realidad absoluta, el espejo anula la historia.
NOVENA COMPROBACIÓN
Tras el Velo de Maya se oculta el espejo.
COMPROBACIÓN FINAL
El espejo es el último - no el primer - grado del conocimiento.
(Leipzig, Alemania)
POÉTICA
Un hombre solo no hace una ciudad. Un hombre solo no hace el poema. Un hombre solo no hace la soledad
ARTE POÉTICA
El poeta que busca la palabra exacta. El poeta que busca la palabra justa. El poeta que busca la palabra precisa.
Todos somos pobres.
JUSTIFICACIÓN
El poema como una piedra desprendida de la rosa.
El poema como una piedra donde habita la rosa.
IGNORANCIA A Sebastián Antonio Jorgi
Yo no he aprendido todavía como se hace el poema. No he entendido los libros de texto ni sus preceptos infalibles. No lo he colocado sobre una mesa de disección para analizar una por una sus palabras. Ellas parecen decirme ¡Mira! si el poema es rebosante en pureza allí está el poema. Él nos permite despertar y sabernos en el mundo. Recibe las palabras con las manos desnudas. Arrójalas al papel sin premeditación, sin impaciencias. Ellas hallarán el camino, encontrarán su sitio, acomodarán su ritmo y ya nadie jamás podrá reemplazarlas. No hay sombras en el poema. De pobreza y enfermedad llegarás a la radiante alegría del ojo por el cual contemplas el poema y desde donde el poema te contempla.
ENVÍO FINAL
¿Quién me salvará de la muerte sino el poema, quién me salvará de mí?
La palabra me desnuda y no estoy solo.
Amigo, por el poema soy hombre. Por la palabra tengo amor.
VISIÓN EN EL TEMPLO DE PULGUKSA A Yolanda Rosas
El tiempo se ha detenido en el estanque. Sobre el cielo azul un pájaro dorado. Y el resplandeciente loto que murmura: "La poesía es el arte de la inocencia."
(Kyongjin, Korea 1993)
ARTE POÉTICA
Piedra sobre piedra palabra sobre palabra el edificio crece.
Piedras como palabras palabras como piedras el edificio crece.
Piedra o palabra todo el edificio. El poema crece.
Alejandra Pizarnik
1
Te acordás, Alejandra, cuando el Adagio de Albinoni envolvía tu cuerpo solitario, y arcángeles sorprendidos volaban entre vidrios de colores arrojando ramos de luz?
2
Tan sola, tan frágil, tan dolorosamente abandonada entre juegos de infancia que repiten y repiten una misma canción. La que va a morir tiene grietas en los labios y flores desteñidas arrancadas de su piel. La que va a morir inventa una sonrisa que cuelga de su rostro como diciendo adiós.
3
Hace frío y tus manos dibujan una puerta que se abre hacia un jardín vacío. Yo me iré, decías, sin saber, sin querer. Abrazada a mi nombre, yo me iré sin saber.
4
Ruedan los dados sobre un tapete verde. Ruedan las palabras sobre la página en blanco. Ruedan, ruedan hacia un destino incierto. He aquí la elección: escribir o morir. Nada tan fácil, nada tan difícil. Y el espejo se rompe y la luz se desvanece. ¿Alejandra, Alejandra, adónde vas?
Y desde ese silencio otra música nace.
MESA DE LOS PECADOS CAPITALES O AUTOBIOGRAFÍA DEL POETA O PRESENTACIÓN DE SUS INFIERNOS O JUSTIFICACIÓN DE SU FE Y DE SU ESPERANZA
I
Yo era el príncipe de las constelaciones más confusas, la culebra acuática de las calamidades, el azogue de las melancolías.
Un coro de ángeles alababa, con antiguas canciones, mi más espléndidos extravíos, mi lenguaje más obsceno. Pero era también el Arcángel de los descubrimientos, el incansable recolector de la palabra en los campos helados, el labrador de la hierbabuena.
¡Oh, miseria interior! Mi podredumbre transformaba las cosas de este mundo en objetos de pura belleza.
Mis fatigas más perversas, mis fracasos, reventaban en mi boca como flores del bien, con un amor distinto.
Y a pesar del infinito amargor de tantos días difíciles, los hombres recobraban a mi paso su perdida condición de gigantes en la tierra, la dimensión irrepetible de su libertad y de su alegría.
II
Cada una de mis fabulaciones más perversas engendraba hijos espléndidos.
Mis constantes suicidios, el delirio de mis venas desbordándose en ríos de pánico y resentimiento, fecundaban los campo, purificaban las cosechas.
Al disparo certero, al terror más absurdo, mis sienes estallaban como cuevas antiguas, liberando los olvidados animales de la aurora.
¿Arrancarme el corazón? Crecía la música. Mis blasfemias salvaban el futuro, ya existente en los no nacidos espacios profundos de mi ser.
Y al negar a mi Padre, el Verdadero desde Siempre, su Palabra Ordenaba: Protegedlo y Honradlo. El es el Elegido.
III
Reventaba por placer los ojos de los recién nacidos. Pero visiones maravillosas les revelaban la belleza de este mundo.
De cada pedazo de piel que arrancaba, brotaban luces como incendios de donde renacía la verdadera memoria de los hombres.
Maté mis propios hijos, los por mí engendrados y alumbrados. Y ellos alabaron mi sabiduría al convertirlos en hombres para siempre.
Entonces destrocé el odio y el amor, todo cuanto en mí tenía. Y creció ante mí la Hembra Victoriosa, la mujer portadora del más perfecto amor sobre la tierra.
IV
Así, a pesar de mí mismo, soy el arrogante dispensador de bienes no deseados, el insolente instrumento de la verdad para probar la existencia de otra Verdad no alcanzada. El condenado de la fe, portador de la esperanza y la alegría.
V
Madre misteriosa, ¿en qué lecho me has parido?
¿Qué violador invisible llenó de músicas tu memoria más íntima?
¿El asombro de qué prodigio ungió tus muslos en tu noche de bodas?
¿Qué dios transformado en pájaro perfecto penetró tu nombre de virgen, se adentró en tus entrañas, puso su canto en ellas?
¡Y qué grito enternecedor, qué aterradora sinfonía brotó de tu garganta, oh virgen perdida desde siempre, oh madre ganada desde siempre!
Madre misteriosa, gozozo nombre de la tierra india, hembra de América abierta en dos, pariéndome con entera y desconocida alegría.
VI
Y el coro de ángeles protegiéndome desde entonces, transformando mis lepras y sangrías, mi carne llagada y lastimosa, mi nombre tan herido, mis enteras miserias, mis soledades y mis profundos odios, mis injustificables crímenes, mis agonías y mis muertes, en una resurrección constante, en una salvación fuera del Tiempo.
VII
Esta palabra que crece duramente en libertad y cruel armonía. Porque yo soy, yo justifico
la presencia del fruto del Vientre Elemental sobre la tierra.
JUEGO
Coloco una piedra Coloco dos Coloco tres Coloco cuatro Agrego otra más y son cinco Sigo con seis, sigo con siete Y ya son ocho. Continúo con nueve Con diez, con once, con doce, Refuerzo con trece Termino con catorce.
Soneto de piedra Qué bien resistes el tiempo Qué bien soportas la soledad Catorce piedras te sostienen Catorce piedras son tu edificio Catorce piedras son el nombre de un dios Catorce piedras son el templo de ese dios. Cuidado con esas piedras. Que no las distraigan Que no se desmoronen. A cada piedra su ritmo A cada piedra su canto.
Jugando con catorce piedras Construyo la eternidad.
MOMENTOS
I Un extraño pájaro cantó dejó su temblor en la hoja. ¿Era solamente el viento aquel grito fugaz y alucinado que diciendo mi nombre se perdía en la noche?
II Cruza veloz el colibrí la lluvia. Relámpago de oro entre tormentas sorprendidas.
III Vuela la paloma el alba. Y es negra, no blanca.
IV Mariposa liviandad del aire tenue música de lo vivo alguien te suspira y te desangra como un profundo olvido cobijado en tus alas.
CAYO LA PIEDRA EN EL AGUA
Cayó la piedra en al agua y una música apenas respirada estableció distancias círculos expandiéndose hacia espacios infinitos dibujando los rostros repetidos de Dios cristales que cantaban ecos de otros ecos fragmentos de ese nombre ya olvidado. Cayó la piedra en al agua un silencio, una lágrima un cristal detenido, un inacabable adiós.
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