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Juicios Críticos

Juicios Críticos

"Poesía suspendida entre la materia y la antimateria, entre el espacio y la energía, con esa sensación de infinito y de voluptuosidad que hace que sus símbolos dibujen sobre la angustia del lector un recorrido de estrellas. Por eso cada figura es una batalla para alcanzar lo invisible, un osado ataque para sorprender lo eterno, una oposición entre dos alquimias antagónicas para crear la emoción. De allí esa extraña sensación de pasado inesperadamente moderno, de hechizo prehistórico eminentemente actual, de práctica de junglas realizada en un café de la calle Corrientes. Una obra que después de leída deja para siempre en nuestro recuerdo un laberinto sigiloso cuya salida es la "visión", el deslumbramiento".

Juan José Ceselli

"Poesía lapidada y fulgurante como una joya. Ni más ni menos de lo que es necesario decir. ¡Y cómo dice cosas, de América y del mundo, cómo alcanza la raíz, en una expresión veloz y concentrada que lo distingue!".

Carlos Drummond de Andrade

"¡Difícil arte el de la poesía gnómica! En rigor es una de las más antiguas, puesto que yace en las máximas de algunos filósofos presocráticos, y es al mismo tiempo, una de las menos cultivadas. No admite subterfugios ni desviaciones, ha de dar precisamente en el blanco adonde apunta. Pero Rubén Vela es un tirador certero. Encuentra además el resquicio intacto que nos permite asomarnos a la visión inesperada".

Guillermo de Torre

"Está usted entre los pocos que hoy reivindican para la poesía el derecho y el deber de regresar al intelecto, hurtándose a las exclamaciones líricas de la mera sentimentalidad. Usted trabaja con el concepto poético, que no es el concepto filosófico, sino que apunta más alto en una sabrosa aproximación de la verdad, virtud excelsa de la poesía que nunca le faltó en sus mejores estaciones".

Leopoldo Marechal

"Rubén Vela es un gran poeta. Sus alas no sólo han crecido desmesuradamente sino que tienen una tremenda potencia de vuelo, el más difícil de todos: el vuelo hacia adentro. Ese tipo de epiblástesis se da muy poco en nuestra poesía, por lo general aferrada a fórmulas irreversibles. O se está con los viejos ritmos o con las nuevas modas al carbónico. Muy pocas veces el buceo y el logro alcanzan las constantes de una poesía como la de Vela, en la que en vez de comprimir la sensación, la distiende y expande y su tono, muchas veces epigráfico, concede al poema una profundidad decantada y una originalidad envidiable. Vela es distinto -creo que sin proponérselo-, inicia una nueva forma de poesía que participa de la gracia -con minúscula y mayúscula- y no tendrá imitadores ni epígonos porque su voz es irrepetible. Fiel a sus infidelidades, su grandeza de poeta reside en la otredad que lo conmueve y anima. Guillermo de Torre sostiene que la poesía de Rubén Vela es descubridora y virginal. En realidad, una poesía para siempre y, además de descubridora, colonizadora, posesiva. Una poesía vital y original que escapa a todo encasillamiento y que ubica a Rubén Vela entre los grandes poetas de América, con vocación de altura que han sabido encontrar las palabras adecuadas e irreversibles para dibujar su cosmovisión, desangrada de imágenes".

"Una poesía vital y original que escapa a todo encasillamiento y que ubica a Rubén Vela entre los grandes poetas de América, con vocación de altura, que han sabido encontrar las palabras adecuadas e irreversibles para dibujar su cosmovisión, desangrada de imágenes".

César Tiempo

"Un poeta "fuera de serie", entre el huracán americano y la sombra solar del maíz, entre el augurio y el dolor colectivo, entre la profecía y la historia, entre el demonio y la palabra, entre el temblor cristalino de la poesía y el vendaval testimonial de la vida, Rubén Vela -errante, peregrino, viajero, transeúnte, residente, caminante de todos los caminos de nuestraAmérica y de tantos sitios y ciudades del resto del mundo- está aquí con su voz y su ejemplo, su magisterio whitmaniano, martinferrista, epopéyico, intimista, existencial, de poesía planetaria que entra y sale a la casa de todos, sin pudor, sin cohibimiento, a rostro desnudo -sin máscaras- como el Ulises del sur -dueño de ese gran misterio poético, inolvidable, permanente, vigente aún, de la poesía andariega, interior, intimista y de planeta afuera y corrientes y galerías existenciales de "Poesía de Buenos Aires".
El poder de síntesis, el esfuerzo de encerrar una montaña en una piedra, un río en un golpe de onda, el ruido del aire en una flecha contra el viento, son dones de esta poesía de Rubén Vela, donde América -nuestra América- respira sentenciosa, barroca, primigenia, misteriosa como el agua y el cosmos, con sus edades y sus tiempos, sus promesas y sus desventuras, con sus fuegos y sus rostros precolombinos, con sus alturas y sus hondonadas. Es un nuevo ritmo, un nuevo mito, un nuevo tono. Lo conocido se hace nuevo, lo nuevo se hace desconocido. He aquí nuestra vida, nuestra poesía, nuestra América, escrita desde Tasmania, Berlín, Yarralumba, Australia, Canberra, Melbourne, y otros sitios de otros continentes, y también he aquí nuestra América escrita desde Brasilia, Buenos Aires, La Paz, Purmamarca, Centroamérica y también desde Macchu-Picchu, desde Tiwanaku y desde donde moran el silencio de nuestros dioses y nuestras piedras anteriores al hombre y al fuego".

Alberto Baeza Flores

"Usted dispone de un instrumento, si se puede expresar así, rigurosamente puesto a punto, y que hace que lo que usted dice llegue siempre con la misma y perfecta concentración. Pero lo que es más importante, es que la extrema concisión provoca una suerte de expansión, de irisación, de rara sensibilidad: la emoción no está ausente, por el contrario, ella está sin duda infinitamente más pujante que por la búsqueda de un "lirismo" desbordante. Pero el poema no es un discurso, ni menos un canto al antiguo modo, y la pureza de los suyos es diamantina".

Fernand Verhesen

"Tiene realmente este poeta argentino una trascendencia que ya no es de orden poético y si filosófico, si bien arriba a ella no por la filosofía sino por la poesía. Este poeta, sin ser sibilino y sin ser oráculo, da sensación de belleza esencial; se adentra en nuestra memoria como un poeta grave, poetizando muchas cosas serias (el sentido de América, el pueblo, la muerte)".

Joaquín Montezuma de Carvalho. Jornal de Letras, Río de Janeiro, Brasil.

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