"Todo fragmento significativo repite el todo".
Mircea Eliade
ARTE POÉTICA
Aquel que no mate y resucite que abandone el Arte de la Poesía.
Aquel que mata y resucita es el Príncipe del Arte.
ARTE POÉTICA
Incendiarse en la palabra.
Crecer en libertad.
ARTE POÉTICA
La palabra siempre temerosa del vestido de gala sobre su desnudez magnífica.
AMERICA
Mi palabra es el maíz. Mi alimento es la papa helada.
DEFINICIÓN
América sin el Arco del Triunfo. América sin el David de Miguel Ángel. América sin la Venus de Ampurias. Nueva e intacta América que ignoraba la locura de Paolo Uccello.
Porque cuando digo América digo la América que cantó Pablo Neruda, que cantó el cholo Vallejo, que cantó Huidobro como un nuevo maldito.
Que cantaron los hombres del tabaco y de la hechicería.
AMÉRICA
El hombre y la mujer desnudos como el río de las generaciones y el pájaro embriagado que lanza su grito jubiloso hacia la aurora.
AMÉRICA
Allí, la tierra dio frutos y el sol, hombres dorados.
Y una mujer y su ardiente camarada trasvasaron el agua de diamantes que corre de una a otra vena.
AMÉRICA
Alta luz del silencio sobre la noche tu mansa voz de luto me desnuda.
Y es de nuevo América un hombre partido en dos una mujer asesinada una larga memoria de violencias.
AMÉRICA
Llenándote de hojas de días de horizontes navegadores tu estatura me aniquila tu aurora llagada donde sólo la piedra permanece.
AMÉRICA
Un ropaje de incendios festejando el comienzo del maíz.
Su amor secreto.
AMÉRICA
Hombre con su rima fácil: el hambre de cada día.
AMÉRICA
I
¡Tontos, estúpidos, ganad su ira, torced sus brazos! ¡Entonces, entonces, hombres de buena sed! Ella os quiere así, ella es la esperada.
II
¡Pequeña de tanta muerte, un árbol de pan nacía de tus labios!
AMÉRICA
Luna levantada, la noche te asusta. ¡Y esta impaciencia por atravesar la selva! Lejano y ausente, tu nombre fortifica la ciudad. Rama de voz, es la primavera.
AMÉRICA
I
Crecen las palabras sin su sentido más preciso. Es necesario encontrar la clave del poema. ¿Dónde está la belleza?
Surgen de pronto las frutas obligatorias: el melón, país del verde más espléndido, la ardiente papaya y el plátano, portador del beso crudo.
II
Y los dedos del agua salvadora: las pequeñas raíces y el maíz silvestre; los saltamontes y la hormiga.
Y la llama y el guanaco y la vicuña, cada uno en sus diferentes alturas.
Y el lobo y su pariente, el perro del desierto. Y el puma, y la veloz lagartija.
III
Y en el centro de la noche, los toros salvajes.
AMÉRICA
"Esto es América", me decían, mostrándome las altas cordilleras, el suicidio del sol sobre los trópicos, los grandes ríos furiosos. Sólo vi pies descalzos, criaturas americanas sobre el hambre y el frío como frutos desnudos. "Esto es América". Sobre las tierras indias del centro y del sur vi desolación. Y, al borde, las grandes ciudades opulentas, sólo al borde...
AMÉRICA
El viento de la noche, para quien el hombre es un desconocido; su furiosa soledad sin medidas. ¿Cómo eras, patria de mi patria, antes de llamarte América?
RADIANTE AMÉRICA
I
A lo largo, el sol, madre también del enemigo.
II
El pájaro de la noche y su raza de suaves plumas embriagadas. Radiante América pez bautizado por el aire aprendiendo a morir.
III
No continente. Isla su corazón aún olvidado.
IV
¡El sol, el sol de las tierras del trópico! El sol que se desparrama con su estruendoso alarido, el sol de todo un día y el que no descansa por las noches.
V
La libertad de estallar en gritos de romper el aire. ¡El sol, América, bandera ardiendo en homenaje!
(Santa Cruz de la Sierra)
TIWANAKU PARA RECORDAR
La grieta, el aire; otra herida con su mismo nombre: América.
MACCHU-PICCHU
Es su casa de piedra, su mansión de silencios, allí donde el tiempo teje la sed de los equinoccios.
¡Miradla bien! Una raíz. Un sueño.
MANERAS DE LUCHAR
"Hoy no se fía mañana sí." Mi amor, mi amor, es de todos los días.
NECRÓPOLIS DE PARACAS
La edad de los cuerpos desnudos donde todo está muerto o todo está por nacer.
VIRACOCHA
Ese rostro quebrado, esa piedra cansada, esa rama caída del árbol más antiguo de la naturaleza, esos ojos que un día vieron la primera gestación del mundo, esa boca que dijo - con violento temblor de enamorado - el nombre más íntimo de América!
EN LA SELVA DEL BENI
Largo día del mundo, la esmeralda vigila con sus ojos de tigre. Es el rostro del dios que pasea su hermosura.
Y canta.
AMÉRICA
Sonríe, y alguien cae rendido a sus pies.
Y mata por amor.
MOCTEZUMA
Para sus hijos el vértigo de una escritura equívoca y jueces absolutos apuntando al corazón del hombre.
CAUPOLICÁN
Los cuerpos encadenados a la rueda del día. ¡Cuerpos libres, desnudos, dueños de la noche!
PACHAMAMA
La que será esposa del sol mañana, nuevamente, cuando el dios establezca su maridaje impasible, y los toros salvajes sientan cubrirse de calor sus lomos y los pacientes bueyes, colmadores de mansedumbre, escarben lentamente sus entrañas, las entrañas de la que es madre de la tierra.
CHICHÉN-I'I'ZÁ
Has vencido a la lluvia y al viento de esa lluvia. Has vencido a la muerte y al viento de esa muerte. Y las hojas de los árboles nuevos te cubren de amor.
AMÉRICA A Carlos Drummond de Andrade
Delante de mí detrás de mí debajo de mí encima de mí alrededor de mí América su largo nombre su voz de adentro.
AMÉRICA A Juan Jacobo Bajarlía
¿Qué queda amigo, para decir, reventar en fuentes de luz, inundar al mundo con otra alegría?
AMÉRICA A Gambartes, in memorian
América, mujer total, alimento y alojo del hombre.
EN LA SELVA DEL BENI
Comienzan las lluvias, amigos, y aquí estoy con mis dioses ventrudos que reciben, manos en alto, al Poema.
La mulata llena de sed abre sus ojos al mundo y respira la libertad.
He olvidado la ciudad. Me demoro aprendiendo los largos nombres extranjeros.
Y el extraño sonido de algunas palabras que se escurren como peces.
Y las flores exudando un mismo olor a hembra.
Mulata, sólo ahora comprendo el nombre de la poesía. Ella es mi dureza, mi nueva alegría. ¡Quién habla de morir! ...
AMÉRICA
Éste es el nombre de la recién nacida, la que inventa el asombro de los maíces nuevos cada primavera.
AMÉRICA
Ella cambia de piel en los bordes del trópico. Se derrama en miserias y es entonces la Inmunda, la Madre de los desperdicios.
Nada es tan perfecto que no lo borre su sonrisa.
AMÉRICA
Esa música es la fiera que acecha; esa ferocidad, el asombro mortal de su belleza.
AMÉRICA
¿Y qué mejor que este maíz florecido y carnal, esta palabra de lejana memoria?
Baila, nombre nuevo y perfumado, que en la noche te cubriré de amor.
AMÉRICA
La vieja voz cantando en sus ídolos de piedra
"Esos señores eran iguales en voz a los dioses."
AMÉRICA
Es su altura perfecta, es su amor sin olvidos.
Nuestra madre sobre las aguas.
AMÉRICA
El sol dividiendo su amor al mediodía.
Mi futuro incendiándose.
AMÉRICA
El país de los hombres en celo, nuestro joven ardor.
AMÉRICA A Roberto J. Páez
La mano que dibujó el vuelo de la serpiente.
La mano que grabó el árbol del maíz.
En la piedra está escrita La Historia.
AMÉRICA
La serpiente girando hacia el centro del mundo.
La gran misteriosa.
Hacia el árbol de esmeraldas que vive debajo de la tierra.
AMÉRICA
Con la piedra fijé el nombre de mi raza.
Lo salvé de la segunda muerte, del olvido.
Con la piedra hice el falo funerario, su arrogancia y su orgullo.
Ésta es la piedra viva que fecunda los campos y las mujeres.
Ésta es la piedra hembra, ésta es la piedra macho, donde frotan su vientre los recién casados.
Es la piedra de lluvias.
El alma de mis muertos.
AMÉRICA
El vuelo secreto de la noche y sus aguas de frutas maduras y salvajes.
Con su río de músicas el trópico avanza.
Es la sangre del pájaro que hace nacer al sol cada mañana.
AMÉRICA
Y su amante furioso, el jaguar de esmeraldas, que abre sus ojos en la noche.
AMÉRICA A Nina
I
Viviremos desnudos bajo el sol, seremos siempre jóvenes y no habrá más memoria que la piedra.
II
Sólo la piedra conoce el porvenir.
AMÉRICA (Luna nueva)
¿Quién cuida los ojos del sol? ¿De dónde brotan sus lágrimas? El pájaro está ahora descansando en el hombro de su Madre.
Viene alumbrando. Viene alumbrando y nueva la dueña de los Cinco Vientos.
La Gran Madre Callada.
MIENTRAS CANTA El PÁJARO DE LA NOCHE
I
Ella es América, un mutilado nombre, un cuerpo llagado y su cansancio.
¿Y qué te creías que era el Nuevo Mundo, y qué te creías que era esta canción?
Pero nuestra fe es más grande.
II
La voz de América lanzada en el grito del pájaro.
Ella está allí, la enamorada del Sur.
Es su música austral, la voz de sus pájaros de noche.
III
He dicho América. La tierra abrió su piel.
IV
Cuerpo cansado y solitario. ¿Y tus alas de luz, tu primavera?
¡Vuela, corredor del aire, pregúntale a la noche mi nuevo nombre!
V
Canta, azucena, voz nocturna. Canta el nombre de América en este país lejano.
Quiero nacer de nuevo. Nacer de su vientre de luz.
VI
Méceme como si fueras mi madre. Bésame como si fueras mi mujer. Úsame, ámame, memoria tan profunda y escondida.
En la noche extranjera, la Cruz del Sur señala mi esperanza
Allí está mi patria americana.
VII
Eres mi certidumbre de hombre austral.
Con tu nombre alimento mi pasado glorioso, construyo mi porvenir.
VIII
Canta, pájaro de la noche, que soy inmortal.
Que tengo una sola muerte y luego no moriré jamás.
Viviré en la eternidad de América.
IX
Seré una piedra. Seré el rostro de esa piedra. Seré la memoria de esa piedra. Seré la esperanza de esa piedra. Seré la inicial de un dios. Seré el relámpago de un dios. Seré la sonrisa de una pampa abierta. Seré la hoja de un maíz, seré su flor y su fruto. Seré el cansancio de un hombre americano. Seré su sed y su alegría. Seré un día eterno y memorable.
Seré también América.
X
Canta, pájaro de la muerte, que no tengo miedo.
Que construyo una casa con poemas de piedra.
Que invento un río de alcoholes profundos.
(Invento el río florecido de mi esperanza.)
Mi porfiada esperanza en el poema.
XI
Y le haré el amor con los dientes alzados.
Con mis brazos rodeando su Ecuador.
Mi vientre en los Andes.
La alegría de mi sexo alimentando sus ríos minerales.
Mis muslos descansando en las planicies del Sur.
Mis pies venciendo el asalto polar.
XII
¡Ataca, viudo de la noche, pájaro de la arena! ¡Ahora! Que soy un hombre en celo, un macho sin piedad.
Pero su nombre es América, su ternura, su asombro...
(Yarralumla, Australia)
PÁJAROS A Ana Serrano Redonnet
I
El pájaro de pico blanco el pájaro de pico negro el pájaro de alas doradas el pájaro de alas de luto el pájaro que despierta al día y el pájaro dueño de la muerte.
II
El pájaro del verano en el árbol del sol.
Su memoria de fuego en el espacio.
III
El pájaro ríe en su casa del bosque. Tiembla el tambor del aire. El relámpago canta.
IV
Pájaro negro cola blanca
y en el pico la lluvia.
V
El pájaro libre en la noche. El pájaro fugaz en la rama del viento.
VI
Pájaro sobre piedra. El nacimiento de América.
VII
Pájaro sobre pájaro.
Y una lluvia de escándalos y promesas.
VII
El pájaro de la muerte, el siemprevivo.
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