Algunos poemas


 

VISIÓN EN EL TEMPLO DE PULGUKSA

A Yolanda Rosas

El tiempo se ha detenido en el estanque.
Sobre el cielo azul un pájaro dorado.
Y el resplandeciente loto que murmura:
"La poesía es el arte de la inocencia".

(Kyongjin, Corea, 1993)
 


ARTE POÉTICA

Piedra sobre piedra
palabra sobre palabra
el edificio crece.

Piedras como palabras
palabras como piedras
el edificio crece.

Piedra o palabra
todo el edificio.
El poema crece.



HOMENAJE A ALEJANDRA PIZARNIK

(primer homenaje)

Tu esqueleto de espumas.
Tu infancia hasta el fin de los días.

1970
LA INOCENTE

(segundo homenaje)



Desnuda y victoriosa, da de comer
a los animales salvajes.
Ellos lamen sus muslos, le gastan
el sexo dulcemente, se alimentan
de esas aguas más profundas.

Al amanecer, ella cierra sus
piernas. Los animales gimen
al principio, rugen luego,
la despedazan con sus garras.

La bella indiferente dice: ¡hasta
mañana! y duerme.

Los animales protegen sus
despojos.



ALEJANDRA PIZARNIK

(tercer homenaje)

1

¿Te acordás, Alejandra, cuando
el Adagio de Albinoni envolvía
tu cuerpo solitario, y arcángeles
sorprendidos
volaban entre vidrios de colores
arrojando ramos de luz?



2

Tan sola, tan frágil, tan
dolorosamente abandonada
entre juegos de infancia
que repiten y repiten
una misma canción.
La que va a morir tiene
grietas en los labios y flores
desteñidas arrancadas de su piel.
La que va a morir inventa
una sonrisa que cuelga
de su rostro como diciendo
adiós.



3

Hace frío y tus manos dibujan
una puerta que se abre hacia
un jardín vacío. Yo me iré,
decías, sin saber, sin querer.
Abrazada a mi nombre, yo
me iré sin saber.



4
Ruedan los dados sobre un tapete
verde. Ruedan las palabras sobre
la página en blanco. Ruedan,
ruedan hacia un destino incierto.
He aquí la elección: escribir o morir.
Nada tan fácil, nada tan difícil.
Y el espejo se rompe y la luz
se desvanece. ¿Alejandra, Alejandra,
adonde vas?

Y desde ese silencio
otra música nace.



CAYÓ LA PIEDRA EN EL AGUA

Cayó la piedra en el agua
y una música
apenas respirada
estableció distancias
círculos expandiéndose
hacia espacios infinitos
dibujando los rostros
repetidos de Dios
cristales que cantaban
ecos de otros ecos
fragmentos de ese nombre
ya olvidado.
Cayó la piedra en el agua
un silencio, una lágrima
un cristal detenido, un inacabable adiós.

JUEGO

al profesor José López RuedaColoco una piedra
Coloco dos
Coloco tres
Coloco cuatro
Agrego otra más y son cinco
Sigo con seis, sigo con siete
Y ya son ocho.
Continúo con nueve
Con diez, con once, con doce,
Refuerzo con trece
Termino con catorce.

Soneto de piedra
Qué bien resiste el tiempo
Qué bien soportas la soledad
Catorce piedras te sostienen
Catorce piedras son tu edificio
Catorce piedras son el nombre de un dios
Catorce piedras son el templo de ese dios.
Cuidado con esas piedras.



Que no las distraigan
Que no se desmoronen.
A cada piedra su ritmo
A cada piedra su canto.

Jugando con catorce piedras
Construyo la eternidad.



MOMENTOS

I

Un extraño pájaro cantó
dejó su temblor en la hoja.
¿Era solamente el viento
aquel grito fugaz y alucinado
que diciendo mi nombre
se perdía en la noche?





II

Cruza veloz el colibrí la lluvia.
Relámpago de oro
entre tormentas sorprendidas.



III



Vuela la paloma al alba.
Y es negra, no blanca.



IV

Mariposa
liviandad del aire
tenue música de lo vivo
alguien te suspira y te desangra
como un profundo olvido
cobijado en tus alas.



CANCIÓN DEL GUERRILLERO

Como un dolor profundo
como una herida abierta
el guerrillero avanza

Entre pájaros ciegos
y alas que se quiebran
el guerrillero avanza

Contra lepras y arenas
contra furias y vientos
el guerrillero avanza

Como un jaguar en celo
el volcán en sus ojos
el guerrillero avanza

Patria americana
desgarrada conciencia
del poeta
entre adioses y júbilos
el guerrillero avanza.Nicaragua, 1982







LIBERTAD

Un sol de piedras
una luna de cenizas
y un llanto que se alarga
en la madrugada
corno el lamento
de un animal herido.

Pero hombre al fin
ardiendo los sueños en mis manos
tensa en mi boca la palabra
que aún define
y que aún nombra.
Nicaragua, 1982



ENVÍO FINAL

¿Quién me salvará de la muerte
sino el poema,
quién me salvará de mí?

La palabra me desnuda
y no estoy solo.

Amigo,
por el poema soy hombre.
Por la palabra tengo amor.



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