Maneras de Luchar

-1981-

Fundación Argentina para la Poesía



RITUAL PARA LA CONFECCIÓN DE UN MANTO DE GUERRA

No hay que matar el pájaro,
hay que atontarlo.

Luego, lentamente,
arrancarle las plumas.

Cuidando que no sangre,
que no surja la herida,
que no manche las plumas.

La crueldad es superada
por su propia maravilla.



ARTE POÉTICA

Mataba pajaritos
con pequeñas puntas afiladas.

Arrancaba sus plumas
con amor, con codicia,
con deseo o envidia,
con miseria y usura.

Colgaba esos colores
en su collar de guerra.

Los pajaritos
comenzaban a vivir.



LOS OJOS DE LAS COSAS

El cielo mira por la nube
la nube por el árbol
el árbol mira por la raíz.
La raíz mira por la sed.

El hombre mira por sus ojos
y no ve.





EL CAZADOR

(Arte poética)

1

En la noche propicia
enciende el fuego.
Ponte el manto de guerra.
Súbete a un árbol
y acecha las palabras.

En la mano izquierda el trueno.
En la derecha, el rayo.





2

Con tu asombro más íntimo
purifica una piedra.
Arrójala a los aires.
Que descienda la piedra
con su manto de lluvia
hacia la tierra.



3

Prepara bien la flecha,
tensa el arco.
Apunta a ese silencio:
liberarás el trueno.

El trueno liberado
aún no es poesía.
Conviértelo en silencio.
Deja el arco y la flecha
y abandona la caza.

Si el silencio persiste
en el incesante trueno
habla por ese silencio,
aliméntate del trueno,
y sabrás el verdadero
nombre de las cosas.

A César Isella

LEJANÍAS

Trozos de la mano del Inca,
de los labios del Inca,
de los
ojos del Inca.

Es la memoria del viento,
la apagada sonoridad del cobre,
el desgarrado olvido.

Pertenencias finísimas de la noche,
¿dónde estarán sus hijos?





AMÉRICA

(Cementerio de Purmamarca)

No murieron de violencia.
Murieron de paciente
resignación y olvido.

Son otros héroes.

Pero también murieron de belleza,
de asombrada belleza.
Murieron de ríos furiosos y montañas,
de soles increíblemente ardiendo
en desiertos de sed.
(¿Ese es tu nombre, América?)

Murieron en silencio
anticipando el grito.

La ciudad es otra soledad.



CANCIÓN AL HIJO QUE DUERME

Duerme, hijo mío,
abandona por un momento
el mundo que te hice vivir.
Desciende hasta la música
misteriosa y profunda
que te acuna,
olvídate del mundo,
olvídate de mí.

Las derechas matan a las izquierdas,
las izquierdas matan a las derechas
y el centro se muere solo.
¿Qué tendrás, hijo mío,
qué muerte elegirás
para seguir viviendo?
¿Esa sonrisa que ilumina
tu rostro
es el futuro,
o el futuro no existe?

Ya sé que el futuro no existe para mí.

Se han acabado ya las músicas.
se han marchitado las sonrisas
y la muerte, la muerte, hijo mío,
es el nombre de todos los días.

Pero desde tu profundo sueño
pareces decir:
"Hombre cobarde y débil,
hombre del miedo,
padre deshabitado de la esperanza,
todo existe".

"Existe el amor,
el maravilloso amor
que has olvidado".

"Existe
el sudor de ese hombre,
la sed de esa mujer,
luchando por el pan,
por el hermoso pan en libertad
que es el futuro.
A él quiero llegar".
Tienes razón, hijo mío, tienes razón.

Por esa memoria
que también fue de mi padre,
por ese cielo pleno que he olvidado
en tantos años vanos,
escribo hoy estos versos.

Por ese alimento que respiras,
por esa música confiada y profunda
que me devuelve tu sonrisa,

por tu sueño, hijo mío,
que será también el sueño de tu hijo,

por ese pan en libertad,
tienes razón,
vivimos.





AMOR AMERICANO

A don Antonio,
in memoriam


Si por acaso
algún día
olvido la palabra,

si por acaso
-digo-
la palabra me olvida

me volcaré a la tierra,
me llenaré las manos
con barro nutritivo,
con profundas memorias vegetales,
con raíces de pan.

Ya casi arcilla,
ya casi material para alfarero,
ya casi sangre nueva,
savia
que llega del centro de la tierra,
de la desnuda roca del origen.



Un hombre elemental
en agua, tierra y fuego convertido.

Y en el aire, el poema.





POEMA DE LAS DESIGNACIONES

a Osvaldo Ferrari



¿Cómo decir vida, amor, alegría
adheridos al mundo solamente por las palabras,
dando un nombre a cada cosa para no equivocarnos,
sabiéndonos equivocados
para poder vivir?

Y hemos hablado del amor.
Y hemos dejado sus ojos penitentes colgados en los
espejos.
Pero esos ojos eternamente fijos medirán la estatura
de los pequeños hombres que fuimos,
precursores de la falsedad.

Hemos hablado del día sin saber lo que es el día,
del amor y de la vejez del amor;
de las edades de la muerte y lo que sigue a la muerte,
burlándonos de su otro contenido.

Las palabras que un día
han de alzarse como testimonio de nuestra ignorancia
para que no sepamos del más grande destino,
allí donde viven su mundo de violencias,
otro amor que nunca conoceremos.

Y este dolor de sabernos equivocados nuevamente.

Bolivia, 1959

POÉTICA

Un hombre solo no hace una ciudad.
Un hombre solo no hace el poema.
Un hombre solo no hace la soledad.





ARTE POÉTICA

A María Alejandra
El poeta que busca la palabra exacta.
El poeta que busca la palabra justa.
El poeta que busca la palabra precisa.

Todos somos pobres.



JUSTIFICACIÓN
A María Fernanda
El poema como una piedra
desprendida de la rosa.

El poema como una piedra
donde habita la rosa.





IGNORANCIA

a Sebastián Antonio Jorgi

Yo no he aprendido todavía
como se hace el poema.
No he entendido los libros de texto
ni sus preceptos infalibles.
No lo he colocado sobre una mesa de disección
para analizar una por una sus palabras.
Ellas parecen decirme ¡Mira!
si el poema es rebosante
en pureza
allí está el poema.
Él nos permite despertar
y sabernos en el mundo.
Recibe las palabras
con las manos desnudas.
Arrójalas al papel
sin premeditación, sin impaciencias.
Ellas hallarán el camino,
encontrarán su sitio,
acomodarán su ritmo
y ya nadie jamás podrá reemplazarlas.
No hay sombras en el poema.
De pobreza y enfermedad
llegarás a la radiante alegría
del ojo por el cual contemplas el poema
y desde donde el poema te contempla.









EL ESPEJO

a Juan José CeselliFundación Argentina para la Poesía



I



Entre la palabra y su silencio, el espejo.



II

Detrás del espejo siempre hay otro espejo.



III

Alucinaciones necesarias: el espejo que transforma la palabra. La palabra que modifica el espejo.



IV

En medio del espejo la persistencia de la sed.





V

Señora de la lluvia en el jardín de los espejos. Su temblor que nos salva.



VI

La boca para ver, no para hablar.



VII

El poema es un acto de alarma.



VIII

Génesis del poema: un pájaro invisible mirándose en el espejo, hasta tornarse visible. (¿Es el mismo pájaro, no ha cambiado el espejo?).



IX

Asir el espejo. Detenerlo. Forzarlo. Construir el poema.



X

Pequeña sonrisa que ilumina el espejo, dame un relámpago más bello todavía: la palabra como una herida. Y, en la herida, esa sonrisa.



XI

La sonrisa que dispensa el silencio más perfecto.



XII

En la casa del poema Dios guarda la entrada y el diablo la salida. Un mismo espejo.



XIII

¡Poesía, poesía, ocúltate hasta que ya no sea necesario encontrarte!



XIV

Defender el poema de la mente.



XV

El poema como un rayo desprendido del espejo



XVI

¿Quién ve? ¿Qué ve? ¿Qué es lo visto? ¿De qué lado del
espejo?



XVII

Preguntas, serie infinita del espejo.



XVIII

En el todo/ el poema. La totalidad de lo inconcebible para tornar más claro lo concebible.



XIX

El espejo que ha contado, incluso, el número de veces que la muerte parpadea.



XX

Espacios en el espejo: la muerte y el sol se parecen.



XXI

La luz inmediata viene del espejo. Más allá del espejo está la luz. Más allá de la luz se repite el espejo.



XXII

Último espejo: unión de los opuestos.



XXIII

Poesía, resplandor de ese espejo.



XXIV

Speculum caritatis. /Espejo de la caridad
Pankow – Berlín
1977 – 1978




EL ESPEJO TRAS EL ESPEJO

PRIMERA COMPROBACIÓN

El espejo dice: Neófito, eres la hierba nueva.



SEGUNDA COMPROBACIÓN

El espejo como lo diferenciado y lo virtual, receptáculo de todas las posibilidades: el gesto cósmico de la regeneración.



TERCERA COMPROBACIÓN

Espejo, madre de las virtualidades.



CUARTA COMPROBACIÓN

Cuando el espejo está abierto, abierta está también la puerta de la manifestación formal.



QUINTA COMPROBACIÓN

A través del espejo se arriba al rostro de la noche cósmica, el océano primordial.



SEXTA COMPROBACIÓN

El espejo finge la luz. ¿Es, acaso, el poema?

SÉPTIMA COMPROBACIÓN

Espejo, río sin edad.



OCTAVA COMPROBACIÓN

Realidad absoluta, el espejo anula la historia.



NOVENA COMPROBACIÓN

Tras el Velo de Maya se oculta el espejo.



COMPROBACIÓN FINAL

El espejo es el último —no el primer— grado del conocimiento.


Leipzig, 1978



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