Editorial Losada
Mi voz viene de adentro,
de lo interior del alma
y no tengo vergüenzas.
R. V.
ARTE POÉTICA
Incendiarse
en
la
palabra.
Crecer
en
libertad.
AMÉRICA
¿Y qué mejor que este maíz florecido y carnal, esta palabra
de lejana memoria?
Baila, nombre nuevo y perfumado, que en la noche te cubriré
de amor.
Australia, 1965
EL SUEÑO DE ULISES
Un olvidado dios de piedra
que aún permanecía
bajo el sol de Tasmania.
¿Permanecía?
Sí, permanecía,
pleno y total
como en su edad primera.
Alcé mis manos hacia su sexo entero,
hacia el fuego del mundo,
y vi
el rostro antiguo de mi madre
en juventud,
su rostro verdadero.
Y vi
la paciente sonrisa
de la mujer que amo
rodeada por mis hijos
en la patria lejana.
Y vi
la belleza del mundo,
la inextinguible belleza de este mundo,
la alta y verdadera belleza de este mundo.
Pero una sombra inútil
oscureció la luz
de esa tarde australiana.
¿Quién es?, grité asombrado
ante el torpe enemigo.
Y el dios de piedra dijo:
"Defiéndete de ti'7.
Tasmania, 1965
FRAGMENTOS
Todo fragmento significativo
repite el todo.
Mircea Eliade
a Rafael Squirru
Aquel que no
mate y resucite
que abandone el
Arte de la Poesía.
Aquel que mata
y resucita
es el Príncipe
del Arte.
AMÉRICA
La vieja voz
cantando
en sus ídolos
de piedra.
"Esos señores
eran iguales
en voz
a los dioses".
AMÉRICA
Ella cambia de piel en los bordes del trópico. Se derrama en
miserias y es entonces la Inmunda, la Madre de los
desperdicios.
Nada es tan perfecto que no lo borre su sonrisa.
AMÉRICA
El
país
de
los
hombres
en
celo,
nuestro
joven
ardor.
AMÉRICA
Es su altura perfecta, es su amor sin olvidos.
Nuestra madre sobre las aguas.
AMÉRICA
El
sol
dividiendo
su
amor
al
mediodía.
Mi
futuro
incendiándose.
AMÉRICA
La mano que dibujó el
vuelo de la serpiente.
La mano que grabó
el árbol del maíz.
En la piedra
está escrita
la Historia.
AMÉRICA
Que el agua se abra.
Que en la tierra
aparezca
su bella flor silenciosa.
El aliento agricultor
del tabaco.
AMÉRICA
La serpiente girando
hacia el centro del mundo.
La gran misteriosa.
Hacia el árbol de esmeraldas
que vive debajo de la tierra
AMÉRICA
El vuelo secreto de la noche y sus aguas de frutas
maduras y salvajes.
Con su río de músicas el trópico avanza.
Es la sangre del pájaro que hace nacer al sol cada mañana.
AMÉRICA
Con la piedra fijé el nombre de mi raza.
Lo salvé de la segunda muerte, del olvido.
Con la piedra hice el falo funerario, su arrogancia y su
orgullo.
Esta es la piedra viva que fecunda los campos y las mujeres.
Esta es la piedra hembra, esta es la piedra macho,
donde frotan su vientre los reciéncasados.
Es la piedra de lluvias.
El alma de mis muertos.
AMÉRICA
Y su amante furioso, el jaguar de esmeraldas, que abre sus
ojos en la noche.
AMÉRICA
¿Quién cuida los ojos del sol? ¿De dónde brotan sus
lágrimas? El pájaro está ahora descansando en el hombro de
su Madre.
Viene alumbrando.
Viene alumbrando y nueva la dueña de los Cinco Vientos.
La Gran Madre Callada.
AMÉRICA
a Nina
I
Viviremos desnudos bajo el sol, seremos siempre jóvenes y no habrá otra memoria que la piedra.
II
Sólo la piedra conoce el porvenir.
PÁJAROS
A Ana Serrano Redonnet
I
El pájaro de pico blanco
el pájaro de pico negro
el pájaro de alas doradas
el pájaro de alas de luto
el pájaro que despierta al día
y el pájaro dueño de la muerte.
II
El pájaro del verano
en el árbol del sol.
Su memoria de fuego en el espacio.
III
El pájaro ríe
en su casa del bosque.
Tiembla el tambor del aire.
El relámpago canta.
IV
Pájaro negro
cola blanca
y en el pico
la lluvia.
V
El pájaro libre en la noche.
El pájaro fugaz en la rama,
del viento.
VI
Pájaro sobre piedra.
El nacimiento de América.
VII
Pájaro sobre pájaro.
Y una lluvia de escándalos
y promesas.
VIII
El pájaro de la muerte,
el siemprevivo
HOMENAJE A RICARDO GÜIRALDES
A veces creo verte venir desde
el monte de eucaliptus.
Bajo el sereno cielo del sur
y su nido de ovejas.
Los caballos, entonces, lanzan
breves relinchos.
Las largas crines son puro río
de asombros.
Ellos también te ven en la tarde
de Areco.
I
Dame un vaso con aguas profundas.
Dame el perfume de tu palabra,
tu olor a tierra recién descubierta.
II
Los caballos incendiados
por el olor de la naturaleza.
Yo hablo para ti.
Yo invento
el incendio de tu nombre.
III
Que no se asuste nadie.
Eres la inicial de mi nombre.
Eres mi padre y mi soledad.
Eres también el fuego
y traigo árboles a tu ardor.
IV
Déjame habitarte
en tu muerte más profunda.
Será una pampa inmensa,
un día intacto
descolgándose en luz.
V
Nombre de mi alegría.
Patria de mi palabra.
Su voz era el incendio,
su estatura era el bosque.
POEMAS CON PUEBLO
AMÉRICA
Hoy por ti, mi pueblo americano.
Inmenso como un pájaro
de alas extendidas
hacia el sol que nunca se pone.
Hoy por ti, mi pueblo americano.
Por los hombres que nacen
desde el fondo del cobre
como orquídeas salvajes.
Hoy por ti, mi pueblo americano.
Mi raza campesina.
Raza entera de hombres
con los pies en la tierra
y con tanto dolor
como cabe en el mundo.
Para hablar y respirar,
sólo por eso,
¡hoy por ti, América, mi pueblo!
SOBRE LA TIERRA
a Luisa Vehil
La mujer
engendrando
hijos de luz
sobre la tierra.
La mujer
que no sabe volar,
que no quiere volar,
que observa como si nada
la fuga de los pájaros,
la dispersión del viento.
Ella bautiza el infinito
con el continuo nombre
de sus hijos
y su estatura se agiganta
frente al difícil sol de cada día.
La mujer
sobre la tierra.
Sí.
Sobre la tierra.
EL SUDOR DEL HOMBRE
¿Hueles el sudor del hombre?
Hasta mi casa llega
su penetrante olor
a días y fatigas
por la luz transportado.
No hay luz sin el sudor del hombre.
Y brotan de sus paredes
estas sencillas humedades:
el albañil y su hijo
-aprendiz de albañil-
oliendo a familia y sacrificio.
El herrero de las herrerías
oliendo a fragua y sacrificio.
El peón con su pala
-que no es suya-
oliendo a medio jornal y sacrificio.
¿Y fuera de mi casa?
El olor de los cuerpos campesinos
oliendo a miseria y sacrificio.
¿Hueles el sudor del hombre?
Que te penetre hondo,
que te llegue hasta el alma.
Un olor trascendente
hecho de esperas y omisiones.
De enormes omisiones.
Del que vivió y se murió entero en vida
sin conocer el nombre de sus jefes.
Del que trabajó las cosas y la tierra
que siempre eran de otro.
Del que no levantó jamás sus ojos
y suya era la Luz!
Mi olor, el tuyo,
el increíble olor a Hombre
que aborrecen los dueños de la Historia.
a Germán P. Sánchez
Pueblo
déjame nombrarte
no sirvo para nada
no tengo siquiera
tu derecho a ignorar
la metafísica.
Pero he sufrido
como sufren los hombres
desgarrándome en luz
por alcanzarte.
¡Y tú permanecías
-siempre detrás-
resplandeciente!
POEMA CON PUEBLO
a Nina
¿De ti, de mí, qué ha de quedar mañana?
¿Este momento, el beso aquel, el hijo,
nuestros cuerpos desnudos amándose
con su lenguaje perfecto,
este abandono tan feliz que nos cubre,
casi la ausencia de nosotros mismos?
¿O nada quedará de lo que tuvimos en las manos
el nombre con que nombramos nuestro amor,
el nombre con que nombramos nuestro corazón?
Pero algo permanece
que no se alimenta del lenguaje
de los muertos.
¿Qué tenemos, entonces, para darle,
fuera de nuestro amor, de nuestros hijos?
No un momento, no el nombre
de nuestro corazón y su apellido.
Ni tú ni yo. Lo que hay detrás
de lo tuyo y lo mío
más importante aún que nuestros besos.
Lo que en el pueblo acontece, no en nosotros.
Buenos Aires, 1963-65
EN LA SELVA
Comienzan las lluvias, amigos, y aquí estoy con mis dioses
ventrudos que reciben, manos en alto, al Poema.
La mulata llena de sed abre sus ojos al mundo y respira la
libertad.
He olvidado la ciudad. Me demoro aprendiendo los largos
nombres extranjeros. Y el extraño sonido de algunas palabras
que se escurren como peces.
Y las flores exudando un mismo olor a hembra.
Mulata, sólo ahora comprendo el nombre de la poesía. Ella
es mi dureza, mi nueva alegría. ¡Quién habla de morir!
Selva del Beni
MIENTRAS CANTA EL PÁJARO DE LA NOCHE
I
Ella es América, un mutilado nombre,
un cuerpo llagado y su cansancio.
¿Y qué te creías que era el Nuevo Mundo,
y qué te creías que era esta canción?
Pero nuestra fe es más grande.
II
La voz de América lanzada en el
grito del pájaro.
Ella está allí, la enamorada
del Sur.
Es su música austral, la voz de
sus pájaros de noche.
III
He dicho América.
La tierra abrió su piel.
IV
Cuerpo cansado y solitario. ¿Y tus alas de luz,
tu primavera?
¡Vuela, corredor del aire, pregúntale a la noche mi nuevo
nombre!
V
Canta, azucena, voz nocturna.
Canta el nombre de América en
este país lejano.
Quiero nacer de nuevo. Nacer
de su vientre de luz.
VI
Méceme como si fueras mi madre.
Bésame como si fueras mi mujer.
Úsame, ámame, memoria tan profunda y escondida.
En la noche extranjera, la Cruz del Sur señala mi esperanza.
Allí está mi patria americana.
VII
Eres mi certidumbre de hombre austral.
Con tu nombre alimento mi pasado glorioso,
construyo mi porvenir.
VIII
Canta, pájaro de la noche, que
soy inmortal.
Que tengo una sola muerte y luego
no moriré jamás.
Viviré en la eternidad de América.
IX
Seré una piedra.
Seré el rostro de esa piedra.
Seré la memoria de esa piedra.
Seré la esperanza de esa piedra.
Seré la inicial de un dios.
Seré el relámpago de un dios.
Seré la sonrisa de una pampa abierta.
Seré la hoja de un maíz, seré su flor y su fruto.
Seré el cansancio de un hombre americano.
Seré su sed y su alegría.
Seré un día eterno y memorable.
Seré también América.
X
Canta, pájaro de la muerte, que
no tengo miedo.
Que construyo una casa con poemas
de piedra.
Que invento un río de alcoholes
profundos.
(Invento el río florecido de mi
esperanza.)
Mi porfiada esperanza en el poema.
XI
Y le haré el amor con los dientes alzados.
Con mis brazos rodeando su Ecuador.
Mi vientre en los Andes.
La alegría de mi sexo alimentando sus ríos minerales.
Mis muslos descansando en las planicies del Sur.
Mis pies venciendo el asalto polar.
XII
¡Ataca, viudo de la noche, pájaro de la arena! ¡Ahora!
Que soy un hombre en celo, un macho sin piedad.
Pero su nombre es América, su ternura,
su asombro
.Yarralumla, Australia, 1965
VIDAS INDIANAS
A Antonio Joaquín de Ribadeneyra
(La Paz, 1958-61)
VIDA DE INTI POMA, EL CASTO
a Carlos Alberto DébolePor haber nacido con un solo testículo, pasó desde temprana edad al servicio de los Sacerdotes del Sol, el Procreador Unívoco, en el Gran Templo de la Pirámide de Akapana, en Tiwanaku.
Su orina, considerada como de gran valor, era conservada dentro de enormes vasos tallados en alabastro y usada por los Capitanes Guerreros de Tiwanaku para untarse con ella los dientes y el cuerpo y adquirir, de ese modo, más valor y osadía en las batallas.
Vistió la túnica sagrada a los catorce años, edad en que fue reclamado por el Inca, movida su atención por el testículo único. Impresionado por su gran belleza, quiso tenerlo a su lado para la satisfacción de sus más variados placeres, pero Inti Poma, por no violar sus votos, prefirió elegir su propia muerte.
Cumpliendo sus deseos, los Sacerdotes del Sol dejaron dentro de una fosa una lámpara encendida, una porción de pan, una tinaja con agua, un platillo con hojas de coca y un jarro conteniendo leche de llama.
Afectando piedad por no dejar morir de hambre al que iban a enterrar vivo, un esclavo le dio muerte, cortándole luego su testículo único.
Que convenientemente dispuesto por la mano asesina, sirvió de eficacísimo amuleto contra la desgana y la impotencia, males angustiosos que suelen afligir a los hombres a partir de las medianas o maduras edades.
VIDA DE QUISPE, EL JUEZ
a Gustavo SolerGozó de temprana fama gracias a su ecuanimidad e inteligencia.
Cuando delante de él fue llevada una mujer acusada de haber asesinado a su esposo, ésta dijo a Quispe que lo había hecho en satisfacción de haber dado muerte inútil su marido a un hijo de ella habido durante un primer matrimonio. Cuéntase que, sumamente conmovido, pronunció Quispe estas palabras:"No dudo quede ejecutada la justicia del Imperio por sentencia".
"Si favorable a su muerte, por fuerza de las buenas costumbres; si favorable a su salvación por fuerza de una sana venganza".Y no pudiendo juzgar, se retiró de su magistratura, viviendo desde entonces en la mayor pobreza, mal expuesto por sus pocos vestidos al sol, al agua y al aire; reducido a una túnica de lana y sin otro calzado que unas ojotas de cuero crudo.
Llamado a su antiguo cargo cuando la invasión del guerrero blanco, y queriendo tan cruel conquistador exterminar a todos sus vencidos, llegóse hasta él, descalzo y pobre, y diciendo estas palabras desarmó de venganza al poderoso guerrero:
"Si eres un Dios fiero, ves aquí cinco esclavos. Cómetelos,
que nosotros te traeremos más".
"Si eres un Dios benigno, ves aquí incienso y plumas que
podrán servirte de perfume y de gala".
"Pero si eres un hombre, ves aquí las aves y las frutas que
para tu regalo te ofrecemos".
Convencido de la pronta ruina del Imperio, y no queriendo presenciar la corrupción que a las antiguas costumbres imponían las nuevas, dejóse morir en lo alto del Illimani, en hambre y en soledad, en fastidio y en pena.
VIDA DE HUANCA, EL VIEJO,
LLAMADO TAMBIÉN EL PROFETA
A Alejandro CaridtNada se sabe sobre su nacimiento. Apareció, viejo ya, en Tiwanaku, donde sostuvo que Dios quiso infundir al hombre un alma racional que estaba comprobado por aquel innato amor a la Bondad, la Hermosura y la Justicia, propiedades de su Divina Esencia y de la cual todos los hombres participan.
Contrariado el Inca por divulgar Huanca el Viejo ideas que atentaban contra la majestad del Imperio, lo condenó a la hoguera.
Antes de morir, reunió a los Sacerdotes del Sol para ilustrarlos sobre los errores de su tiempo. Así supieron las falsedades en que incurrían al creer en la fuerza gravitatoria como principio de todas las cosas; Viracocha, al hablar de su "humor cálido" del cual fueron engendrados los hombres; Pachamama, con su procreación terrea, en donde la Tierra
—como primera madre— procreó una gran cantidad de brazos, corazones, cabezas y vientres con sus diferenciados sexos que, encontrándose y juntándose, formaron los primeros hombres. Otros, sectarios de los Chancas, divinizadores por error maligno de los jugos nutricios de la primera matriz radicada en la tierra, la cual, creciendo y nutriéndose en su mismo jugo, arrojó y dio a luz al encerrado feto.
Y a poco de ser totalmente consumido por el fuego, Ruanca el Viejo exclamó: "El Sol tiene dos casas, una para nacer y otra para morir. Pero mi Dios, que no ha nacido ni morirá en el Tiempo, tenía ya en sí mismo —antes de todas las cosas creadas— mundo, cielo, hogar e infierno".
VIDA DE CHURA, ENTERRADOR
a Rafael Squirru
Fue destinado antes de su nacimiento al servicio del Dios de las Tinieblas, por haber solicitado su madre —en plena juventud— licencia para la prostitución de su cuerpo.
Desde pequeño mostró su condición piadosa en contra de los horribles menesteres a que le obligaba su profesión. Sepultaba los cuerpos de los que fallecían, permaneciendo entre ellos días enteros para cerciorarse de que no volverían jamás al mundo de los vivos. Así pudo entablar con los sepultados curiosas y muy extrañas relaciones, distinguiéndolo éstos como a su guardián favorito y alertándolo constantemente contra los sufrimientos, malestares y desengaños que suele deparar la vida.
Queriendo conciliar tan sabios consejos con los ardores propios de la edad, celebró matrimonio con una joven virgen de gran belleza, muerta en la plenitud de esos dones, y con la cual ejercía regularmente las obligaciones que impone el estado matrimonial, no llegando a tener hijos —se supone— por causa de las estrechas caderas de la ex-virgen o de una no calculada frigidez que la difunta acusaba ante los afanes amorosos de su joven esposo.
Enterados los Sacerdotes de lo que consideraban una profanación infame, ordenaron la ejecución de Chura, -decisión que hubo de suspenderse ante los enérgicos reclamos efectuados por parte de quienes recibían sus piadosos cuidados. Llevado el entredicho a la determinación del Oráculo de la Isla del Sol, ordenó la Palabra que todos los presentes se reunieran nuevamente para escuchar sentencia al término de cien años, a contar de esa fecha.
VIDA DE HUÁSCAR XUMA,
MATEMÁTICO
A Romualdo BrughettiHuáscar Xuma lamentóse de su humilde condición de esclavo hasta la edad de los dieciséis años cuando, conmovido el Gran Sacerdote por su galanura e inteligencia, le procuró una educación liberal, llegando a dominar a la perfección las artes de la retórica y la matemática.
Durante su juventud ocupó en el Imperio muy importantes cargos, aunque hay quienes aseguran que debió su elevada posición sólo a sus gracias exteriores.
Una mujer celosa quiso envenenarlo en un convite, pero los dioses lo asistieron con grandes vómitos, quedando por dicha causa y desde entonces, la mitad de su cuerpo envarada.
Metiéndose un día en una cueva saliendo de ella macilento y flaco, persuadiendo a todos que regresaba de los abismos, de cuya infernal escuela había aprendido tanto, que redujo desde ese momento todas las cosas a número y unidad, como universal elemento y origen de todas ellas.
Luchó contra los Sacerdotes del Fuego que negaban la inefabilidad del Dios-Número. Tomando un cántaro de arcilla después de haberlo llenado de pequeños agujeros, tápalos Huáscar Xuma con cera, llena el cántaro con agua/ pinta en el cántaro la imagen del Dios-Número simbolizada por una esfera y desafía en su nombre a los Sacerdotes del Fuego.
Arroja Huáscar Xuma el cántaro sobre el altar sagrado y, al instante, derretida la cera por el calor de la hoguera, se destapan los agujeros, sale el agua, apágase el fuego sagrado y la imagen del Dios-Número pintada en el cántaro resplandece victoriosa a la luz de los agonizantes resplandores, dándose de este modo por vencido los Sacerdotes del Fuego.
Huáscar Xuma enseñó la existencia de ciento ochenta y tres mundos diferentes colocados dentro de un triángulo equilátero contenido en una esfera. Entendió la propiedad de los átomos y su principio único multiplicado por partes infinitas que mutuamente se sostienen, formando la materia de la cual están compuestas todas las cosas.
La violencia y rapidez de una enfermedad misteriosa lo llevó a la tumba, cuando intentaba definir la naturaleza aleatoria del Número que gobierna la tan particular relación existente entre Dios y los hombres.
VIDA, PASIÓN Y MUERTE DE
NUESTRO SEÑOR MANOLITO¹
A Luisa Mercedes LevinsonDeterminó un día Dios Todopoderoso que María debía casarse.
Como tenía muchos pretendientes, sería elegido aquel que a caballo y con su espada ensartara un anillo.
Únicamente el viejo San José logró realizar la prueba y María casó con él.
Días después, un amigo de San José le dijo: ¿No te das cuenta de que recién te has casado y tu mujer ya está encinta?
El viejo San José se enojó mucho y tomando un gran cuchillo abrió el cuerpo de María, de arriba abajo, y no vio nada.María sanó rápidamente de sus heridas y dio a luz un niño.
El niño, que se llamaba Manolito, creció y se hizo hombre en treinta y tres días.
Vinieron gentes de todas partes para verlo y adorarlo, pero el rey de los judíos, enterado de ello, lo persiguió con sus soldados.
Los soldados del rey encontraron a Manolito en el monte, charlando y tomando vino con sus amigos, y lo clavaron a un árbol.
Pasaba por allí un ciego y los soldados le dieron una lanza diciéndole que en el árbol había un fruto y que lo cortara.
Cayó la sangre de Manolito sobre los ojos del ciego y le devolvió la vista, para que viese que había dado muerte a Dios Nuestro Señor.
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