Editorial Losada
1
estás conmigo en las costumbres que arrastran a los días en las horas que estiran sus garras hacia mis vuelos un mismo desamor nos reúne
estás ausente no hablas no interrumpes el viaje los espejos se estrellan en tu audacia se eternizan en ti
recuerdo los soles que tal vez nos engañaron y las falsas lunas que nos ayudaron a vivir
déjame deja de qué manera recuperar el tiempo lo que hemos amado y hemos desperdiciado y aprendido a dar sin conocer.
2
verano estación del mito has dejado tu evidencia en mi constancia a los remordimientos
Pudimos esperar suplir la inquietud de los pequeños hábitos
Pero nosotros creyéndonos en la tierra lo único cierto olvidamos los gritos del mar los arrebatos del verano
hemos crecido hasta empequeñecer la vida
quién se atrevería a negar que no hemos andado las mismas avenidas establecido la vaguedad de inmensos territorios y nos encontramos ahora al borde de los edificios con años vividos largamente con años perdidos largamente
detenido en los acontecimientos este verano debiera extinguirse algún día.
3
llegarás a existir sobre los vientos llegarás hacia mí quiero decirte que de mí mismo no sé nada por qué te amo por qué te olvido por qué mis ojos se agotan en esta imaginación de seguirte amando
un progreso es esto comparto tu odio y tu amor de igual manera tu odio y tu amor confundidos en las estaciones de inmensos cristales por donde escapan las sirenas
dime con qué calor me envuelve el silencio que vive y me convierte en grito me alimenta de asombros de gustos de meses y de tiempos de árboles de plazas de contagios y ambientes
oh, no entiendo estos tristes regalos estas frías ciudades qué forma de vivir es necesaria amor ya no amor mío tiende a tiempo sobre el lecho mis disculpas y mis ropas mis maneras olvidadas mis palabras mis últimas excusas.
4
unidos en el espasmo increíble de un verano arrollándonos incrustando en nosotros todo deseo con una ambición jamás lograda amar eternamente
una cosa sé amamos y morimos sólo por un momento.
5
con todo qué es lo que nos queda estas hojas de los grandes sueños muertos estas larvas que vuelcan su asalto a la memoria su inmenso tiempo vacío
no escuches no respires la voluntad del hombre se desvanece la historia es ardua y el tiempo se hunde en los índices violentos de un alfabeto desconocido
qué misterio con todo qué misterio este ropaje de los sueños muertos
no es lo que deseo contemplarte con emoción de hombre de grietas donde los frágiles sueños se filtraban
deseo que las palabras que el corazón no grite que las auroras no delaten los abismos de tu ausencia
no recordar el amor luminoso de una ciudad con sus rojas señales de tránsito
hasta la última ventana de mi muerte los días que habitamos mi mano que fue alojo total para tu cuerpo qué es lo que nos queda este asalto violento a la memoria la ley del más fuerte los sueños indecisos.
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