Verano

-1954-



Editorial Losada
 


1

estás conmigo
en las costumbres que arrastran a los días
en las horas que estiran sus garras hacia mis vuelos
un mismo desamor nos reúne

estás ausente
no hablas no interrumpes el viaje
los espejos se estrellan en tu audacia
se eternizan en ti

recuerdo
los soles que tal vez nos engañaron
y las falsas lunas
que nos ayudaron a vivir

déjame deja
de qué manera recuperar el tiempo
lo que hemos amado y hemos desperdiciado
y aprendido a dar sin conocer.



2

verano
estación del mito
has dejado tu evidencia
en mi constancia a los remordimientos

Pudimos esperar
suplir la inquietud de los pequeños hábitos

Pero nosotros
creyéndonos en la tierra lo único cierto
olvidamos los gritos del mar
los arrebatos del verano

hemos crecido hasta empequeñecer la vida

quién se atrevería a negar
que no hemos andado las mismas avenidas
establecido la vaguedad de inmensos territorios
y nos encontramos ahora
al borde de los edificios
con años vividos largamente
con años perdidos largamente

detenido en los acontecimientos
este verano debiera extinguirse algún día.



3

llegarás a existir sobre los vientos
llegarás hacia mí
quiero decirte que de mí mismo no sé nada
por qué te amo por qué te olvido
por qué mis ojos se agotan
en esta imaginación de seguirte amando

un progreso es esto
comparto tu odio y tu amor de igual manera
tu odio y tu amor confundidos
en las estaciones de inmensos cristales
por donde escapan las sirenas

dime
con qué calor me envuelve
el silencio que vive y me convierte en grito
me alimenta de asombros
de gustos
de meses y de tiempos
de árboles de plazas
de contagios y ambientes

oh, no entiendo estos tristes regalos
estas frías ciudades
qué forma de vivir es necesaria
amor ya no amor mío
tiende a tiempo sobre el lecho mis disculpas y mis ropas
mis maneras olvidadas mis palabras
mis últimas excusas.



4

unidos
en el espasmo increíble de un verano
arrollándonos
incrustando en nosotros todo deseo
con una ambición jamás lograda
amar eternamente

una cosa sé
amamos y morimos sólo por un momento.



5

con todo
qué es lo que nos queda
estas hojas de los grandes sueños muertos
estas larvas que vuelcan su asalto a la memoria
su inmenso tiempo vacío

no escuches no respires
la voluntad del hombre se desvanece
la historia es ardua y el tiempo
se hunde en los índices violentos
de un alfabeto desconocido

qué misterio con todo
qué misterio
este ropaje de los sueños muertos

no es lo que deseo
contemplarte con emoción de hombre de grietas
donde los frágiles sueños se filtraban

deseo
que las palabras que el corazón no grite
que las auroras
no delaten los abismos de tu ausencia

no recordar el amor luminoso de una ciudad
con sus rojas señales de tránsito

hasta la última ventana de mi muerte
los días que habitamos
mi mano
que fue alojo total para tu cuerpo
qué es lo que nos queda
este asalto violento a la memoria
la ley del más fuerte
los sueños indecisos.



SUBIR